Mostrando entradas con la etiqueta PERSONAJES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PERSONAJES. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de noviembre de 2015

RUCIO

Es la montura de Sancho Panza, el fiel escudero del "caballero de la triste figura" A diferencia de Rocinante, Rucio es un burro.

Es curioso como las monturas de cada uno de los protagonistas se asemejan a sus jinetes. Rocinante es delgado se le notan los hueso, al igual que Don Quijote. Por otro lado Rucio es gordo como Sancho Panza. No solo se asemeja en lo físico, si no que también podriamos asemejarlos en el estatus por así decirlo.

Sancho Panza no le da un nombre a su montura, lo llama Rucio que es el nombre que se le da a un tipo de pelaje de los burro. En el diccionario de la Real Academia " Dicho de un animal, especialmente de caballería: De color pardo claro, blanquecino o canoso."

viernes, 6 de noviembre de 2015

ROCINANTE

"cuatro días se le pasaron en imaginar que nombre le pondría... y así después de muchos nombres que formó borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo".

Rocinante probablemente sea uno de los caballos más conocidos de la historia universal de la literatura, como el mismo Don Quixote decía, a la altura de Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno. 

Es un caballo de bajo linaje, mal comido y extremadamente delgado marcando sus huesos, pero de gran valentia y empuje. Gracias a el Don Quijote pudo llevar a cabo todas sus aventuras, acompañados por su puesto de su fiel escuder Sancho Panza y su montura que en este caso es un burro.

No se menciona en ningún capítulo el color pero se le asocia popularmente el blanco.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

DULCINEA DEL TOBOSO

"Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla 'Dulcinea del Toboso' porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto."

Dulcinea del Toboso es la dama creada en la imaginación del caballero de la triste figura Don Quijote de la Mancha, quien se encuentra profundamente enamorado de esta mujer que lo inspirará a convertirse en el hidalgo caballero.

Esta inspirada en la campesina Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogaleslo. Cierto es que este personaje nunca aparece en persona en la novela, aunque Don Quijote la nombra continuamente. Don Quijote la imagina bella pero la realidad es que Aldonza era bien distinta.



En una ocasión en la segunda parte de la novela una duquesa pone en duda su existencia. Diciendo Don Quijote lo siguiente:

"Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas".

lunes, 2 de noviembre de 2015

SANCHO PANZA

Pese a que en la obra el protagonista sin duda es Alonso Quijano (Don Quijote), No se puede entender la obra sin su leal escudero Sancho Panza.


Sancho es un campesino vecino de Don Quijote. En principio se puede definir a este personaje como un hombre básico, de poca estatura, dormilón, glotón y sobre todo leal a su señor. Es un hombre inculto y en su lenguaje es común usar los refranes.


Sancho Panza y Don Quijote forman un tándem perfecto en el que Don Quijote aporta la parte idealista intenta resolver entuertos creados por su propia imaginación y Sancho la parte realista que intenta hacer ver la realidad a su señor aunque pocas veces lo consigue.


Este personaje aunque al principio parece una persona muy básica, sufre a lo largo del libro una evolución en todos los sentidos. Acompaña a su señor de una manera egoista porque este le promete una ínsula. Solo ve el lado material de las cosas. Conforme avanza el libro se va contagiando del idealismo de su señor, llegando en el final del libro a adoptar el lenguaje y personalidad de Don quijote.


Don Quijote lo hace gobernador de una ínsula como prometió, pero Sancho no tarda en desistir porque debido a que no sirve para ese oficio.